Háblame así, bonito, como hablan los mexicanos, como ponen palabras simbólicas para cualquier sentir que merezca un nombre perfecto. 

¿Se imaginan tocar el alma? ¿Hacerla vibrar? Justo de eso se trata, esa es la magia que contiene el apapacho. Una palabra que llena el corazón y hace vibrar a cualquiera. 

Es la herencia del náhuatl al español, en México, se define como: “Acariciar el alma” y es que, qué perfección encontrar una palabra para un sentir y es que, cuando necesitamos ser acariciados, necesitamos ser apapachados, justo esa es la importancia de las palabras. 

Etimológicamente, la palabra proviene de patzoa cuya definición es: apretar o apachurrar.  

Suelo ocupar demasiado la expresión: se me apachurra el corazón cuando tengo una tristeza profunda o una felicidad absoluta, como si no hubiera punto intermedio, es tan bonita la herencia del náhuatl al español que no imaginamos nuestra vida sin apapachos, sin ese roce profundo, esa caricia para el alma.

Y es que México es un país emocional, un país que vive, siente y disfruta de sus andares, evidentemente somos la herencia de distintos andares históricos y de palabras que parecen cautivar el corazón.

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