Cuando se habla de Oaxaca, hablamos de Mezcal, sus moles, su comida, Tlayudas, la guelaguetza. Pero pocos conocen la gran fiesta de la noche de rábanos.
Diciembre 23 del 2022, Oaxaca cumplen 125 años de tradición.
Sin importar el tiempo y el lento andar para recorrer todos los puestos y disfrutar de las artesanías, miles de oaxaqueños y miles más de turistas se darán tiempo para asistir al centro histórico de la ciudad. Donde podrán admirar esculturas inspiradas en la temporada navideña, ya sean animales, vestuarios o personajes importantes de la historia mexicana. Los expositores crean figuras con rábanos, coliflor y flores hechas de cebollas tiernas, lechugas y nabos, para seguir con la tradición iniciada en 1897.
Así empezó la historia
Los antecedentes de la Noche de Rábanos los tenemos en el antiguo mercado de vigilia de la Navidad, en donde se vendían las hortalizas, las hierbas de olor, las flores, las frutas y el pescado seco que se consumían en la comida o en la cena navideña.
Según la excelente investigación de Alejandro Méndez Aquino titulada Noche de Rábanos, en 1897, siendo presidente municipal de la ciudad de Oaxaca don Francisco Vasconcelos, se convocó al primer certamen para estimular el progreso de la floricultura y horticultura, tomando como base los puestos del mercado de vigilia de la Navidad.
El gran éxito de este primer certamen aseguró la continuidad de los concursos y se determinó que fuera el Zócalo central el sitio para realizarlos.
¿Cómo se hacen las figuras de rábanos?
La producción de figuras de rábanos no es nada fácil; se sabe de buenos talladores de madera que han renunciado a trabajar con rábanos en cuanto se enfrentan a las dificultades de este material y al escaso tiempo que tiene el concursante para terminar las figuras. Por eso, los trabajos que se presentan son el producto de toda una familia dedicada de tiempo completo a la elaboración de las escenas concursantes.
Otro factor que afecta seriamente la continuidad del certamen es el que ocasiona el crecimiento de la ciudad, pues las siembras de hortalizas desaparecieron de las márgenes del río Atoyac, y los terrenos ejidales y comunales fueron vendidos para la construcción de casas.
Para no perder esa tradición se tienen que sembrar rábanos por medios oficiales, de modo que el hortelano ha pasado a ser sólo el artesano del rábano. La distribución gratuita de estos rábanos entre quienes se inscriben en el concurso permite la selección de estos, pero las técnicas están sufriendo diversas transformaciones en cuanto a la confección de las figuras, y el mérito del cultivo de formas originales se está perdiendo en parte.
¿Y tú conocías esta tradición?






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