Hay eventos históricos tan interesantes que ocurren muy pocas veces en la vida: el cometa Halley, la caída del Muro de Berlín, una pandemia… pero hoy estamos ante un evento tan poco probable que apenas vive de una esperanza. Y si sucede, podría ser único, irrepetible y sin precedentes.
Me refiero a una sequía.
Sí, una sequía, pero de alcohol.
Y todo podría ser causado por un partido de futbol: México contra Escocia.
Tal vez te estés preguntando si ya perdí la cabeza, pero sígueme en este viaje para que me entiendas.
Escocia no había visto una justa mundialista desde Francia 1998 y, ahora que volvió, pasó algo muy interesante. En Boston, la Tartan Army hizo que Sam Adams pidiera entregas de emergencia, bebió cuatro veces lo habitual en un tramo festivo de cuatro días, y reportes hablaron de más de 3,000 pintas y 70 barriles vacíos. Algunos bares, como White Bull Tavern, también dijeron haberse quedado sin cerveza.
Entonces viene la gran pregunta científica, deportiva y hepática: ¿México tiene un rival digno en cuanto a consumo de alcohol?
Y aquí es donde esta nota se pone interesante. Si estas dos naciones se enfrentan, ¿afuera del estadio también habrá una competencia para ver quién ingiere más alcohol?
Para ponerle números al chiste, la OCDE mide el consumo de alcohol en litros de alcohol puro por persona mayor de 15 años. O sea, no cuenta “chelas”, “cubas” o “whiskies”, sino cuánto alcohol real hay detrás de todo eso. Porque hasta la peda, cuando pasa por una oficina internacional, termina convertida en estadística.
Ahora, ojo con el dato: la OCDE reporta que México tiene un consumo relativamente bajo, de alrededor de 5 litros de alcohol puro por persona mayor de 15 años al año. En cambio, Public Health Scotland reportó que en Escocia se vendieron 9.0 litros de alcohol puro por adulto en 2024.
Desde aquí cualquiera podría pensar que es una batalla perdida contra los escoceses. Pero como mexicanos sabemos que nos gustan los retos y tenemos armas secretas: ambiente, cerveza, michelada, sobremesa y esa enfermedad nacional llamada “una y nos vamos”.
Pero antes de preparar gargantas, comprar sueros para la cruda y rezar porque el hígado soporte, viene la pregunta importante: ¿es posible este encuentro?
La respuesta corta es: sí, pero ya no depende solo de Escocia ni de México.
Escocia cerró su fase de grupos con una derrota de 3-0 ante Brasil, resultado que dejó a los escoceses como terceros del Grupo C, con tres puntos y una diferencia de goles complicada. En el nuevo formato del Mundial, los dos primeros lugares de cada grupo avanzan directo, pero también pasan los ocho mejores terceros lugares. O sea, Escocia todavía puede meterse, pero ya no entra caminando: entra haciendo cuentas, viendo otros partidos y probablemente preguntándole a un contador de FIFA qué demonios significa todo esto.
México, por su parte, ya aseguró el primer lugar de su grupo y jugará la ronda de 32 contra un tercer lugar de los grupos C, E, F, H o I. Ahí es donde Escocia todavía aparece como posibilidad. Si los resultados de los demás grupos ayudan y la matriz mundialista acomoda a los escoceses contra México, si el cruce se da, la CDMX tendrá que preparar seguridad, transporte y, sobre todo, refrigeradores llenos.
Y si no sucede, igual nos queda una historia maravillosa: por unas horas, la Ciudad de México estuvo cerca de recibir a la Tartan Army y vivir una batalla cultural entre gaitas, micheladas, whisky, caguamas y esa frase mexicana que ha destruido más lunes laborales que cualquier crisis económica: “una y nos vamos”.
Tal vez México vs Escocia no se juegue en la cancha, pero en la imaginación ya dejó daños materiales.
Los bares no lo saben, pero Brasil pudo haberles salvado el inventario.





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