Hace más de cuatro siglos, Miguel de Cervantes escribió sobre la libertad. Sor Juana Inés de la Cruz desafió los límites del conocimiento. Pedro Calderón de la Barca imaginó un mundo donde la vida podía ser un sueño. Lope de Vega convirtió el amor en uno de los grandes protagonistas del teatro. Han transcurrido más de 400 años y seguimos haciéndonos las mismas preguntas. Los clásicos no sobreviven porque los recordemos, sino porque explican quiénes somos.

Con esa convicción, del 22 al 30 de agosto se realizará una nueva edición del Festival Internacional de Teatro del Siglo de Oro (FITSO), organizado por la Compañía Nacional de Teatro Clásico Fénix Novohispano. Durante nueve días y bajo la dirección de Francisco Hernández, algunos de los autores más importantes de la literatura universal volverán a encontrarse con el público a través de funciones teatrales, conferencias, mesas de diálogo, espectáculos para niñas y niños y actividades académicas dedicadas al extraordinario legado del Siglo de Oro español y novohispano.

El FITSO no propone mirar el pasado con nostalgia. Invita a descubrir que los grandes textos mantienen un diálogo permanente con nuestro tiempo. En una época marcada por la velocidad, las redes sociales y la inteligencia artificial, las obras de Cervantes, Sor Juana, Calderón, Lope de Vega, San Juan de la Cruz y Juan Ruiz de Alarcón conservan una sorprendente capacidad para interpelarnos. Hablan de libertad, identidad, justicia, amor, imaginación, poder y conocimiento; temas que definen nuestros valores, defectos y virtudes, nuestra visión del mundo, nuestra circunstancia y nuestro tiempo.

Cada función, conferencia y encuentro del festival mostrará que el teatro clásico no pertenece a los museos, sino a las personas. La programación está diseñada con el propósito de acercar el patrimonio teatral del Siglo de Oro a las nuevas generaciones y propiciar un diálogo entre la tradición y el presente. Se realizará en recintos históricos que son parte de nuestra identidad cultural.

Desde su creación, el FITSO ha defendido una idea sencilla y poderosa: el teatro clásico no es un monumento inmóvil, sino una conversación que cada generación renueva. Nació en uno de los momentos más difíciles para las artes escénicas, durante el confinamiento provocado por la pandemia, cuando reivindicó la imaginación como un espacio de libertad. Hoy esa conversación continúa desde los escenarios y espacios públicos de la Ciudad de México.

Los clásicos nunca dejaron de hablar ni responder preguntas del pasado. Quizá somos nosotros quienes volvemos a escucharlos, porque nos ayudan a entender el presente.

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